La dulce historia de Myriam Camhi

El nombre de Myriam de Camhi es sinónimo de las más deliciosas tortas, postres, galletas y brownies que han endulzado los mejores momentos de los clientes por más de 35 años.

En junio de 1961, recién casada y con la pasión intacta por la cocina, empezó a cobrar profesionalmente por las tortas que elaboraba a sus amigas. En 1982 se preparó el primer postre que fue un Merengue de Guanábana de 10 a 12 porciones a $3.000 pesos, hasta que llegó a completar una oferta de alrededor de veinte productos.

“La basureta” era una vieja camioneta que repartía a restaurantes y hoteles que no tenían conocimiento sobre pastelería internacional y, que además estaban dispuestos a degustar de los mejores postres y tortas de la ciudad. Pronto, el garaje de la casa quedó pequeño ante la demanda de los pedidos, así que se alquiló la cocina de un restaurante, donde se sumarían más manos para apoyar la causa. Como resultado de los comentarios de las señoras que llegaban a comprar, mostraron su desdén al tener que comer el postre en el parqueadero, por lo que se dio la necesidad de abrir un café.

Hacia el año 2.000 en la novena con 81 A se inauguró el primer café y se hicieron tan famosas las tortas que tuvieron que ir a otro lugar más grande para satisfacer la demanda, entonces en el 2004 mudaron toda la producción a la Calle 81 con octava, la que hoy se conoce como la sede principal.

La dulce historia de Myriam Camhi

El nombre de Myriam de Camhi es sinónimo de las más deliciosas tortas, postres, galletas y brownies que han endulzado los mejores momentos de los clientes por más de 35 años.

En junio de 1961, recién casada y con la pasión intacta por la cocina, empezó a cobrar profesionalmente por las tortas que elaboraba a sus amigas. En 1982 se preparó el primer postre que fue un Merengue de Guanábana de 10 a 12 porciones a $3.000 pesos, hasta que llegó a completar una oferta de alrededor de veinte productos.

“La basureta” era una vieja camioneta que repartía a restaurantes y hoteles que no tenían conocimiento sobre pastelería internacional y, que además estaban dispuestos a degustar de los mejores postres y tortas de la ciudad. Pronto, el garaje de la casa quedó pequeño ante la demanda de los pedidos, así que se alquiló la cocina de un restaurante, donde se sumarían más manos para apoyar la causa. Como resultado de los comentarios de las señoras que llegaban a comprar, mostraron su desdén al tener que comer el postre en el parqueadero, por lo que se dio la necesidad de abrir un café.

Hacia el año 2.000 en la novena con 81 A se inauguró el primer café y se hicieron tan famosas las tortas que tuvieron que ir a otro lugar más grande para satisfacer la demanda, entonces en el 2004 mudaron toda la producción a la Calle 81 con octava, la que hoy se conoce como la sede principal.

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